Las invisibles: mujeres en la migración
Tradicionalmente, la migración ha sido un fenómeno masculino ya que los hombres tenían la libertad para viajar y el deber de mantener a su familia. La migración era un mundo de hombres: los trabajos eran para los hombres y los derechos de los inmigrantes eran derechos para el sexo masculino. Pero el reciente fenómeno de la globalización ha feminizado la migración, y el número de mujeres que migran solas, como hacen los hombres, para ganar dinero y poder sustentarse a sí mismas y/o a sus familias, ha crecido. "Las oportunidades de trabajo en este país son muy limitadas (…) recuerdo lo que sufrí antes de encontrar un trabajo seguro en Yemen (…), las cosas habrían sido incluso peor para mí y para mi familia si no me hubiera ido al extranjero", declara una mujer etíope que trabaja en Yemen.
¿Quiénes son las mujeres inmigrantes?
Son mujeres casadas o solteras, divorciadas o viudas, madres o hijas, jóvenes o mayores. Pero muchas son invisibles ya que no hay estadísticas, o no hay suficientes, que hagan diferencias entre inmigrantes masculinos y femeninos. Sabemos que las mujeres son la mitad de los inmigrantes internacionales y que ellas tienden a migrar a países pobres ya que evitan los grandes viajes, debido a que no tienen recursos para pagar costes elevados o bien están atraídas por países similares en relación a sus costumbres, religión, a la lengua, al clima, etc. Pero el número de mujeres migrando a países ricos está aumentando y hoy este sector representa la mayoría de inmigrantes en América del Norte y Oriente Medio, así como también la mayoría de los emigrantes de muchos países de América Latina y Asia. [collapse collapsed]
¿Por qué migran las mujeres?
Mientras que las mujeres migran por las mismas razones que los hombres, hay incentivos específicos a la questión de género:
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Para unirse a su marido inmigrante (reunificación familiar) o para casarse con alguien que vive en un país diferente. "Lo aprobé porque ella es una chica y tiene que irse", dijo Hashim sobre su hija cuando dejó Ghana.
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Para estudiar o para adquirir experiencia e independencia económica, con el fin de ganar el respeto en el seno de la familia y de la comunidad por su contribución al bienestar general. "Mientras trabajaba en Hong Kong tuve muchas experiencias, una de ellas la de sentir cómo la gente trata a una mujer dependiente o independiente. He ganado mucha experiencia y mi autoconfianza ha crecido. Ahora, tengo voz en las decisiones de casa. Mi marido ya no me grita, he comprado una parcela y cuatro calesas (rickshaw), y así he creado los medios de subsistencia para otras cuatro familias" Sushila Rai, trabajadora doméstica inmigrate nepalí.
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Para escapar de la discriminación de género y de las normas establecidas, como por ejemplo la obligación de casarse o tener hijos, la prohibición de estudiar o trabajar, etc.
Además, las mujeres que pueden haber emigrado por otras razones, muchas veces no quieren volver a sus países por el miedo a perder la autonomía adquirida.[/collapse]
¿Forzadas o por propia voluntad?
Los estudios sobre mujeres migrantes están especialmente relacionados con la diferencia entre migración "forzada" o "voluntaria". Sin embargo, ejemplos tomados de la vida real ponen de manifiesto los problemas para categorizar las motivaciones que las llevan a migrar en forma "voluntaria" o "forzada". Hasta qué punto su migración será producto de la coerción o la elección es un punto abierto de debate: una familia de Nigería huye del hambre para poder sobrevivir: una hija filipina es enviada por su familia para que trabaje como sirvienta y envíe sus ingresos a casa; en Bangladesh una mujer divorciada por su marido es enviada por este último de vuelta al pueblo de sus padres, etc… Asimismo, los motivos que hacen dificultoso distinguir entre estos tipos de migración pueden ser rastreados al problema del tráfico. El énfasis puesto en la fuerza y engaño coloca al tráfico en un lugar separado de otras formas de migración y lo trata como una práctica manipulatoria practicada por un tercero. De todos modos, los demandados dan cuenta de sus historias migratorias y de la extensión del tiempo que precedió a la toma de su decisión de migrar, distinguiéndose así de las operaciones de tráfico. Los números indican que el 80 % de los traficados son mujeres.
¿Qué significa traficar?
El Protocolo de Palermo para la Prevención, Supresión y Castigo del Tráfico de Personas, especialmetne de Mujeres y Niños (UN 2000) – define "tráfico": "El tráfico de personas significa el reclutamiento, transporte, transferencia, escondite o recepción de personas, por medio de amenazas o por la fuerza u otras formas de coerción, secuestro, fraude, engaño, abuso de poder o de una posición de vulnerabilidad o por el pago o cobro de beneficios que impliquen el consentimiento de una persona a colocarse bajo el control de otra con el fin de ser explotado. La explotación supone, como mínimo, la explotación de la prostitución de otros y otras formas de explotación secual, trabajo o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares a ella, servidumbre o la remoción de órganos."
Debates sobre tráfico
Existen dos posiciones feministas preponderantes sobre este tema: una identifica la prostitución con la esclavitud sexual y argumenta que todas las prostitutas migrantes deberían ser automáticamente consideradas traficadas (CATW, Coalition Against Trafficking in Women and the UN Working Group on Contemporary Forms of Slavery), por otra parte, otra posición brega pro una distinción entre prostitución forzada o voluntaria (GAATW, Global Alliance Against Trafficking for Women, UNHCR and UNICEP). Desde mayo de 2005, la política administrativa de los Estados Unidos se encuentra alineada con la primera postura y prometió retener fondos para la prevención del HIV/SIDA en todas las organizaciones extranjeras o establecidas en USA que no adopten las políticas que se oponen a toda forma de prostitución.[/collapse]
¿Cuáles son los trabajos típicamente “femeninos”?
Las mujeres con formación tienden a trabajar en profesiones relacionadas con la salud y el cuidado (educación, salud, trabajo social). La enfermería es uno de los sectores más dominados por las mujeres (un 90%) y en este caso se utiliza el término "vaciamiento del cuidado". A pesar de ello, los inmigrantes masculinos son empleados en trabajos que se pueden clasificar de "cualificados", como en dirección en el sector manufacturero, las mujeres frecuentemente son empleadas en las denominadas posiciones no cualificadas, como el trabajo doméstico: el 60% de las mujeres inmigrantes latino americanas trabaja como personal doméstico en el país de destino.
¿Cuáles son los retos de las mujeres inmigrantes?
Uno de los temas fundamentales para las mujeres inmigrantes es su vulnerabilidad a la violencia, explotación y discriminación existente, por ejemplo:
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Las políticas migratorias en los países de destino tienden a dar más derechos y oportunidades para la regularización de los trabajadores en sectores predominantemente masculinos, que son los sectores vinculados históricamente a la inmigración. Los sectores femeninos se caracterizan por sus malas condiciones de trabajo, los bajos sueldos, la inseguridad y el potencial de abuso sexual.
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Las mujeres pueden estar sujetas a abuso sexual y físico por parte de los que las transportan, de los que viajan con ellas y de los guardias fronterizos. Las mujeres que son objeto de trata de blancas padecen especialmente este riesgo ya que dependen totalmente de los traficantes que les dan los pasaportes falsos y el trabajo (a menudo en la industria del sexo). Los traficantes regularmente amenazan a las mujeres con agredir a sus familias en su lugar de origen para manterner las situaciones abusivas (la falta de libertad, las violaciones, la tortura).
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Las mujeres pueden sentir un nivel de aislamiento mayor, por las restricciones impuestas por las relaciones sociales o por sus parientes que quieren mantener la identidad cultural del país de destino.
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Las mujeres están expuestas, de un modo particular, a enfermedad infecciosas y a menudo no reciben suficiente información sobre las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA. Están en situación de riesgo no sólo cuando sufren violencia sexual o cuando entran en la industria del sexo, sino también cuando el inmigrante masculino vuelve a su casa. La diseminación de esas enfermedades dentro de las comunidades inmigrantes se da tanto en países de origen como en aquellos de destino, y la migración regional se ha convertido en una de las vías más dominante de expansión de virus del SIDA por África.
La nueva cara de la migración
No sólo aquellas mujeres que se ven influidas por el impacto de la migración, están cambiando de cara a este tipo de fenómeno. A pesar de la falta de datos, sabemos que:
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Las remesas de las mujeres son una parte importante de la entrada de divisas de algunos países (en el 2005, el 86% de las remesas enviadas desde Europa a la República Dominicana eran enviadas por mujeres). Las mujeres tienden a enviar una proporción mayor de sus sueldos pero la cantidad total es menor ya que sus ingresos también suelen serlo.
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Las mujeres tienen ciertas habilidades particulares, una actitud diferente, ideas y conocimientos. Por lo tanto, la migración adquiere nuevas facetas. Por ejemplo, en sectores como el empleo doméstico donde las mujeres tienen contacto directo con familias, es posible que se construyan relaciones en la comunidad local. Esto puede tener un impacto positivo de cara a la integración ya que puede ayudar a reducir el nivel de miedo entre la población local y puede reducir el racismo y la xenofobia.
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La mujer inmigrante puede ayudar a redefinir los roles de género tradicionales en los países de origen, como el ejemplo de las mujeres afganas, las cuales se han asegurado antes de volver a su país la participación en la nueva Constitución.
Los temas claves
Los patrones migratorios pueden cambiar entre hombres y mujeres, pero más crucial aún es que el impacto que existe en cada uno de los grupos es radicalmente diferente, y la mujer por regla general es más vulnerable. Pese a ello, la mujer puede aportar aspectos positivos a los actuales flujos migratorios. Por lo tanto, países de emisión, recepción y tránsito deben tener en cuenta la cuestión de género a la hora de hacer política migratoria, para que así cualquier decisión hecha tenga en cuenta los efectos que va a tener en hombres y en mujeres. De este modo, se potenciarán al máximo las habilidades específicas de las mujeres y de los hombres, protegiéndoles del abuso. Esto significa que las inquisiciones en el orden de lo sensible-género demuestran cómo un proceso aparentemente género-neutral es, en realidad, altamente género-específico y cómo sus resultados pueden ser diferentes para hombres y mujeres.
En particular entre estas medidas se encuentran:
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garantizar la igualdad de géneros y el acercamiento aumento de las políticas migratorias a las mujeres inmigrantes. Éstas podrían tener un impacto positivo en todas las áreas relacionadas con el desarrollo, como la paz y la seguridad o la integración y los derechos humanos;
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salvar vidas de mujeres dando un mayor acceso a la información sobre los riesgos específicos del fenómeno migratorio y de la salud;
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abrir el potencial de las mujeres para ayudar a los esfuerzos de integración y así reducir el racismo y la xenofobia y el posible desarrollo de tensiones, conflictos y extremismo.




