Anastasio Hernández Rojas murió en mayo de 2010 luego de haber sido brutalmente golpeado por varios agentes de la patrulla fronteriza, luego de tratar de entrar a Estados Unidos desde México. Los agentes argumentan que Hernández se resistió al arresto y se comportó agresivamente. Dos años más tarde, un nuevo documental de PBS muestra un video en el que un hombre atado de las manos suplica para que le perdonen la vida, mientras es pateado, golpeado, apaleado y sometido a choques eléctricos insistentemente hasta provocarle la muerte.